“Maestra Vida, una larga y angosta pista de baile, donde todas y todos tienen cabida”.
Nuestra salsoteca nace en septiembre de 1988, en plena dictadura, como espacio de encuentro, goce y resistencia
de aquellos que disfrutaban de la salsa y los ritmos afroantillanos, géneros musicales que en Chile se difundían como contracultura.
El origen e identidad que legaron sus creadores, Charly y Manuel, se ha mantenido en estas décadas convirtiéndonos en la salsoteca más antigua en Chile.
El local donde está emplazada Maestra Vida, en calle Pio Nono 380, esquina de Santa Filomena, en barrio Bellavista,
es una edificación de más de 100 años que ocupamos desde 1988.
Su arquitectura sinuosa es parte de la forma en que Maestra Vida fue ganando metros para la rumba,
pues en un primer momento, en 1988, existía un restaurant de los mismos socios fundadores, en la esquina de Pio Nono, llamado “La Punta”, que en 1993 fue eliminado y fusionado al sector de la salsoteca.
Esta característica le da esa fisonomía laberíntica que hoy conocen quienes nos acompañan cada noche.
Las murallas de la primera pista, y dos cuadros en el sector de la punta son obra del artista ecuatoriano Jaime Zapata.
El más conocido de estas pinturas se llama “La Venus”, que es la presentación gráfica de la fiesta, con elementos simbólicos que reivindican paganismo,
la bacanal y la pureza que entre el boche de la rumba surge, en el centro, un cuadro inspirado en “El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli.
A un costado se encuentra “Farándula”, también inspirada en el maestro renacentista, esta vez evoca el “Purgatorio”,
aquel lugar donde los pecadores y sus pecados van a cumplir condena eterna.
Las dos obras, de gran formato, recogen las ideas estéticas de Jaime, y los conceptos que Charly
pretendió impregnar de cómo entendía la rumba y cómo concebía a Maestra Vida.